Completo Dios Toda Su Obra y Estaba Muy Bien: Una Teologia De la Creacion
de Medard Kehl , editorial Herder
Resumen del libro Completo Dios Toda Su Obra y Estaba Muy Bien: Una Teologia De la Creacion:
Sinopsis de Completo Dios Toda Su Obra y Estaba Muy Bien: Una Teologia De la Creacion:
El núcleo de la argumentación de Kehl radica en una comprensión holística de la creación como un proyecto ilimitado de Dios. No se limita a la creación del universo y de los seres humanos, sino que se extiende a toda la realidad que existe. Kehl argumenta que cada elemento de la creación participa de la naturaleza divina, desde las leyes de la física hasta la belleza de un paisaje o la complejidad de un ser humano. Esta visión implica que la creación no es una obra inacabada, sino que está completamente realizada y es, por lo tanto, buena en su totalidad. El autor busca desmitificar la idea de una creación “defectuosa” que necesita ser “arreglada” por la intervención humana.
Kehl se adentra en una extensa exploración de las implicaciones de esta visión de la creación. Un aspecto crucial de su trabajo es la forma en que aborda la evolución. En lugar de ver la evolución como una amenaza para la fe, Kehl la considera un testimonio de la sabiduría y la potencia de Dios. Argumenta que la evolución no contradice la creación divina, sino que la complementa. Dios utilizó el mecanismo de la evolución para llevar a cabo su obra creativa, y las leyes de la naturaleza son, en esencia, las manos del Creador. Asimismo, el libro desafía la visión antropocéntrica tradicional, reconociendo que los humanos no son el centro del universo, sino parte integral de la creación.
El libro también explora la relación entre la ciencia y la fe con una perspectiva conciliadora. Kehl no cree que la ciencia y la fe sean inherentemente incompatibles. Más bien, las ve como dos formas diferentes de conocer la verdad. La ciencia describe cómo funciona el mundo, mientras que la fe se ocupa de por qué existe. La ciencia puede revelar los mecanismos de la creación, mientras que la fe ofrece un significado trascendente a esa creación. Esta armonía entre la ciencia y la fe es fundamental para la visión de Kehl.
La estructura del libro se basa en un análisis detallado de las diferentes dimensiones de la creación, desde el macrocosmos (el universo) hasta el microcosmos (el ser humano). Kehl utiliza una rica base bíblica y teológica para sustentar sus argumentos, buscando profundizar en la comprensión de la obra de Dios. El autor se esfuerza por mostrar cómo la creación no es una simple «declaración» de Dios, sino una iniciativa activa y continua que implica la relación, la comunicación y el amor de Dios hacia toda la creación. Kehl utiliza conceptos como la “teología de la sustancia” para destacar la interconexión de todas las cosas en la creación.
Otro punto fundamental del libro es la insistencia en la responsabilidad humana. Kehl argumenta que, como criaturas hechas a imagen de Dios, los humanos tienen la obligación de cuidar y proteger la creación. Esta responsabilidad no es una mera consideración ética, sino una consecuencia lógica de nuestra relación con el Creador. La creación no es un recurso para ser explotado, sino un regalo para ser venerado y apreciado. El libro insta a una actitud de custodia responsable, enfatizando la importancia de la justicia social, la sostenibilidad ambiental y la promoción del bien común. La idea central de Kehl es que nuestro destino como seres humanos está inseparablemente ligado al destino de la creación.
El libro también aborda temas relacionados con la experiencia religiosa. Kehl argumenta que la experiencia religiosa no es una búsqueda individual de una solución a los problemas personales, sino una respuesta a la revelación de Dios en la creación. La oración, la meditación y la contemplación de la naturaleza son formas de acercarnos a Dios y de experimentar Su amor y misericordia. El autor anima a los lectores a desarrollar una relación personal con el Creador a través de la contemplación y la adoración. La experiencia religiosa, en la visión de Kehl, es una experiencia de misterio y asombro ante la grandeza y la belleza de la creación.
Opinión Crítica de Completo Dios Toda Su Obra y Estaba Muy Bien: Una Teologia De la Creacion (2009)
La obra de Medard Kehl es, sin duda, una contribución significativa al debate teológico contemporáneo. Su defensa de la creación como una obra completa y buena de Dios ofrece una perspectiva refrescante y estimulante. El autor logra presentar una teología de la creación que es a la vez sólida y accesible, evitando la abstracción excesiva y la jerga teológica. La insistencia en la interconexión de todas las cosas en la creación es un punto clave, y una invitación a repensar nuestra relación con el mundo natural.
Sin embargo, el libro no está exento de algunas críticas. En ocasiones, la argumentación de Kehl puede parecer un poco excesivamente optimista, casi presentando una visión de la creación que es demasiado idealizada. Si bien es importante reconocer la bondad inherente de la creación, también es necesario admitir que el mundo está plagado de sufrimiento y injusticia. Kehl podría haber tratado con mayor profundidad estas contradicciones, en lugar de minimizarlas. Además, algunos críticos podrían argumentar que la insistencia en la compatibilidad entre la ciencia y la fe, aunque bienintencionada, puede llevar a una simplificación excesiva de las complejidades de ambos campos. Es importante recordar que la ciencia y la fe pueden plantear preguntas que son difíciles de responder, y que a veces pueden entrar en conflicto.
A pesar de estas críticas, «Completo Dios Toda Su Obra y Estaba Muy Bien» es una lectura valiosa para aquellos interesados en la teología de la creación. El libro ofrece una perspectiva teológica profunda y relevante, y promueve una actitud de responsabilidad y cuidado hacia la creación. Se recomienda este libro a lectores que busquen una perspectiva cristiana sobre la naturaleza y el propósito de la vida, y que estén dispuestos a repensar su relación con el mundo que les rodea. El libro es una inversión en tiempo que recompensa con una perspectiva renovada sobre la belleza y el misterio de la creación de Dios. Se podría complementar con lectura de obras de autores que planteen la problemática del sufrimiento en el mundo, para un cuadro más completo.