El Duodecimo Planeta: el Primer Libro De Cronica De la Tierra
de Zecharia Sitchin , editorial Obelisco
Resumen del libro El Duodecimo Planeta: el Primer Libro De Cronica De la Tierra:
Sinopsis de El Duodecimo Planeta: el Primer Libro De Cronica De la Tierra:
El libro se abre con una exploración profunda de las textos sumerios, particularmente los “Enuma Elish”, la épica sumeria que narra la creación del mundo. Sitchin argumenta que estos textos no deben ser interpretados de manera literal, sino como relatos codificados de eventos astronómicos y encuentros con seres extraterrestres. La clave de su interpretación radica en la numerología, donde él identifica patrones numéricos que él considera que corresponden a ciclos planetarios y eventos cósmicos.
La principal premisa del libro es que los Anunnaki, una raza de seres extraterrestres, originarios de un planeta llamado Nibiru, orbitaban nuestro sistema solar. Nibiru, según Sitchin, es un planeta gigante con una órbita irregular alrededor del Sol, que lo hace visitar la Tierra cada 3, 600 años. Estos Anunnaki no llegaron al azar; su presencia en la Tierra está vinculada a una crisis existencial en su propio planeta, que se encontraba en proceso de destrucción debido a la sobrepoblación y la escasez de recursos.
Sitchin presenta una imagen detallada de los Anunnaki: seres inteligentes y tecnológicamente avanzados, descendientes de una raza superior, que viajaban en naves espaciales. Su llegada a la Tierra se produjo hace aproximadamente 450, 000 años, y su principal motivación fue la búsqueda de oro. El oro, según Sitchin, era esencial para la creación de un escudo protector alrededor de Nibiru, protegerlos de la radiación solar y, asegurar su supervivencia.
La narrativa se centra en la formación de una “raza de trabajadores” o “esclavos” para extraer el oro de las minas de la Tierra. Este proceso, según Sitchin, fue un intento desesperado de los Anunnaki por parte de un ser, llamado El Lil, para solventar la crisis de su mundo natal. Esta creación de la humanidad, según la interpretación de Sitchin, no es un acto de divinidad, sino una consecuencia de la intervención cósmica y las necesidades de una civilización alienígena. Sitchin utiliza la arqueología, como evidencia del desarrollo de las civilizaciones antiguas.
El libro también explora la posibilidad de que la “chispa divina” – la idea de que la humanidad recibió un espíritu o alma de una fuente divina – sea, en realidad, un legado de los Anunnaki. Sitchin sugiere que los Anunnaki introdujeron en la humanidad una forma de conciencia y pensamiento que les permitió desarrollar la civilización, aunque esta fue accidental y no intencionada. Esto introduce la idea de que la humanidad no fue creada con un propósito, sino con las herramientas para el desarrollo.
Finalmente, Sitchin hace un breve esbozo de las posteriores interacciones entre los Anunnaki y los humanos, incluyendo la leyenda de Enki, un Anunnaki que es visto por algunos como una especie de «Dios» en la cultura sumeria, y la desaparición de los Anunnaki de la Tierra después de su última visita.
La construcción de la humanidad, según el argumento de Sitchin, no es el resultado de una evolución natural, sino de una intervención deliberada. Los Anunnaki, en un momento crítico de su historia, identificaron la Tierra como una fuente de oro, y decidieron utilizar a la humanidad como mano de obra para explotar este recurso. Este enfoque, narrado con un lenguaje accesible, desafía la comprensión convencional de la historia humana.
El libro dedica un espacio significativo a la relación entre los Anunnaki y Enki, un semidiós sumerio que se convierte en una figura central en la mitología y la cultura de Sumer. Sitchin interpreta a Enki como un representante de los Anunnaki en la Tierra, y argumenta que Enki fue responsable de guiar y supervisar a los humanos, transmitiendo conocimiento y tecnología. Este vínculo entre Enki y los Anunnaki es crucial en la narrativa de Sitchin, ya que refuerza la idea de que los Anunnaki tienen una influencia directa y persistente en la historia de la humanidad.
Sitchin desarrolla la idea de que la «raza de trabajadores» no fueron simplemente esclavos, sino que fueron sometidos a una forma de ingeniería genética. Argumenta que los Anunnaki modificaron el ADN de los humanos para crear una raza más resistente, adaptable y dispuesta a trabajar. Esta manipulación genética, según Sitchin, es una evidencia clave de la intervención extraterrestre.
Para consolidar su argumento, Sitchin presenta evidencia de artefactos y tecnologías antiguas que él considera que son de origen extraterrestre. Incluye la construcción de las pirámides de Egipto, que él interpreta como instalaciones de comunicación y observación astronómica construidas por los Anunnaki. También se refiere a la tecnología de los sumerios, como las ruedas y la escritura, argumentando que fueron desarrolladas por los Anunnaki y transmitidas a los humanos.
El libro aborda las posibles explicaciones de la extinción de la megafauna en la Tierra, sugiriendo que los Anunnaki eran responsables de su extinción. Sitchin presenta un modelo de intervención cósmica, donde los Anunnaki, en su búsqueda de oro, realizaron experimentos con la megafauna, que terminaron con la extinción de estas especies.
La narrativa culmina con la final de la visita de los Anunnaki a la Tierra, donde la historia de la humanidad se convierte en una fase de decadencia y desorden. Después de completar su misión de extracción de oro, los Anunnaki abandonan la Tierra, dejando a la humanidad a su suerte. La desaparición de los Anunnaki marca el final de la era de la intervención extraterrestre y el comienzo de la historia de la humanidad tal y como la conocemos.
Opinión Crítica de El Duodecimo Planeta: el Primer Libro De Cronica De La Tierra (2002)
«El Duodecimo Planeta» es una lectura fascinante y provocadora, aunque no exenta de controversias. Sitchin presenta un argumento audaz y, en muchos aspectos, creativo, que desafía las explicaciones tradicionales de la historia de la humanidad. No obstante, es crucial abordar el libro con un espíritu crítico y reconocer las posibles debilidades en su metodología. Sitchin no proporciona evidencia empírica directa, y en su lugar, se basa en una interpretación particular de los textos antiguos, combinada con una visión del universo que, en su mayoría, está basada en especulación.
Si bien la idea de que los Anunnaki pudieron haber tenido una influencia significativa en el desarrollo de la civilización sumeria es intrigante, la falta de pruebas concretas es un punto fundamental de crítica. La interpretación de Sitchin de los textos sumerios, aunque inteligente, es selectiva y, en ocasiones, puede ser considerada una forma de «buscando lo que quieres ver». Sitchin se centra en los pasajes que apoyan su teoría, ignorando o minimizando aquellos que la contradicen. Esta selección de evidencia es una debilidad inherente a cualquier argumento que se basa en la interpretación de textos antiguos, especialmente cuando se trata de interpretaciones que son altamente especulativas.
La hipótesis de la manipulación genética de la humanidad, aunque provocadora, también carece de fundamento sólido. Aunque existen evidencias de que los sumerios tenían un conocimiento avanzado de la agricultura y la medicina, es improbable que tuvieran la capacidad de realizar la ingeniería genética que Sitchin sugiere. Además, la interpretación de Sitchin de los textos sumerios como evidencia de manipulación genética es una forma de «teleología», es decir, presuponer un resultado (la creación de una raza de esclavos) y luego encontrar evidencia para apoyarlo.
Sin embargo, a pesar de estas críticas, «El Duodecimo Planeta» es un libro importante porque plantea preguntas fundamentales sobre el origen de la humanidad y nos invita a considerar nuevas perspectivas. Sitchin es un maestro en crear una narrativa convincente, y su capacidad para conectar ideas aparentemente dispares es admirable. Recomendación: Es importante leer «El Duodecimo Planeta» con una actitud crítica, considerando las limitaciones de su evidencia y la posibilidad de otras interpretaciones. Utilizarlo como un punto de partida para un mayor estudio sobre la historia de la humanidad y la posibilidad de intervenciones extraterrestres.
A pesar de su falta de pruebas contundentes, el libro ha contribuido a un debate importante en torno a la historia de la humanidad. Es un libro que, nos invita a cuestionar nuestras suposiciones y a considerar que quizás la historia que nos han contado no es la verdad completa. No se debe tomar «El Duodecimo Planeta» como un hecho irrefutable, sino como una hipótesis interesante y provocadora que merece ser debatida y analizada.