El Moderno Sistema Mundial: Iii. la Segunda Era De Gran Expansio N De la Economia-mundo Capitalista 1730-1850
de Immanuel Wallerstein , editorial Siglo Xxi
Resumen del libro El Moderno Sistema Mundial: Iii. la Segunda Era De Gran Expansio N De la Economia-mundo Capitalista 1730-1850:
Sinopsis de El Moderno Sistema Mundial: Iii. la Segunda Era De Gran Expansio N De la Economia-mundo Capitalista 1730-1850:
El libro se centra en el período de 1730-1850 como la “segunda era de gran expansión” de la economía-mundo capitalista. Durante este tiempo, el sistema-mundo se consolidó, transformándose en una red global interdependiente, impulsada por la demanda de productos manufacturados de Europa y la necesidad de materias primas provenientes de otras regiones. Se observa un aumento exponencial en el comercio, especialmente el comercio marítimo, facilitado por los avances en la tecnología naval y la expansión de las rutas comerciales. El capital no solo fluía hacia las zonas de producción, sino también hacia la construcción de infraestructura, como canales y carreteras, que facilitaban el transporte y el comercio.
Uno de los pilares fundamentales de este periodo fue la Revolución Industrial. Aunque la Revolución Industrial comenzó en Gran Bretaña en la década de 1760, su influencia se extendió gradualmente a otras regiones del mundo. La de nuevas máquinas y tecnologías en las zonas de producción aumentó la eficiencia y la productividad, lo que a su vez impulsó la demanda de materias primas. Sin embargo, Wallerstein subraya que la expansión de la industrialización no fue uniforme; las zonas de producción semi-industriales se especializaron en la producción de bienes que eran demandados por los centros, mientras que las zonas de extracción continuaron desempeñando un papel crucial en el suministro de materias primas. La acumulación de capital se enfocaba en el control de estos recursos.
Un aspecto esencial del análisis de Wallerstein es la consideración de las relaciones de poder que subyacen a este sistema. El control del capital no residía solo en las manos de los empresarios y los banqueros, sino también en las manos de las monarquías y las administraciones coloniales. Estas entidades utilizaban su poder político y militar para asegurar el acceso a los recursos y para proteger los intereses de la élite económica. La expansión colonial, en particular, fue fundamental para la acumulación de capital, ya que permitió a las potencias europeas controlar los recursos naturales y mercados de las colonias. La explotación laboral en estas colonias, a menudo a través del trabajo forzado y la esclavitud, también fue un factor clave en la acumulación de capital.
Además, Wallerstein analiza las diversas culturas económicas que surgieron en este periodo. La cultura del capitalismo , con sus valores de eficiencia, innovación y competencia, se extendió por todo el mundo, pero también coexistió con otras culturas, como la cultura del mercantilismo, que aún influyó en algunas regiones. La difusión de ideas a través del comercio y la comunicación también desempeñó un papel importante en la transformación económica de las diferentes regiones.
En el núcleo del análisis de Wallerstein se encuentra la idea de que el sistema-mundo, desde sus inicios, fue un sistema de desigualdad. La acumulación de capital en los centros no se produjo a expensas de las zonas periféricas, sino que se basó en la explotación y el control de recursos. La expansión del comercio marítimo, inicialmente impulsada por la demanda de seda y especias, pronto se convirtió en un motor de la acumulación de capital a nivel global, transformando las economías de las zonas de producción y las zonas de extracción. El libro argumenta que esta estructura de desigualdad no es un accidente histórico, sino la condición fundamental del sistema-mundo desde su origen.
La expansión de la industria textil fue un factor crucial en este periodo. La de nuevas máquinas, como la lanzadera volante, permitió a los productores ingleses producir textiles a una escala mucho mayor que nunca antes. Esta mayor producción, a su vez, impulsó la demanda de algodón, que se cultivaba en las colonias de la India y América del Norte, donde se utilizaba el trabajo forzado para producir la fibra. La demanda de esta fibra llevó a la expansión de la plantación de algodón en Estados Unidos y a la desamortización de tierras en el Caribe. Esta acumulación de capital se canalizó hacia la industria textil en Gran Bretaña, que se convirtió en el principal productor mundial de textiles.
La Revolución Industrial no sólo transformó la producción de textiles, sino que también tuvo un impacto significativo en otras industrias, como la siderúrgica y la minería. La demanda de acero para construir máquinas y barcos impulsó la expansión de las minas de carbón y hierro, mientras que la demanda de hierro para fabricar maquinaria impulsó la expansión de las fundiciones. La transición tecnológica impulsada por la industrialización se extendió gradualmente por todo el mundo, transformando las economías de las zonas de producción y las zonas de extracción. La expansión del ferrocarril también jugó un papel fundamental en la expansión de la industrialización, permitiendo el transporte de mercancías y personas a una velocidad sin precedentes.
Es importante destacar que Wallerstein enfatiza la importancia de considerar las relaciones de poder que subyacen a la expansión del capitalismo. El control del capital no residía solo en las manos de los empresarios y los banqueros, sino también en las manos de las monarquías y las administraciones coloniales. Estas entidades utilizaban su poder político y militar para asegurar el acceso a los recursos y para proteger los intereses de la élite económica. La expansión colonial fue un factor clave en la acumulación de capital, ya que permitió a las potencias europeas controlar los recursos naturales y mercados de las colonias. La explotación laboral en estas colonias, a menudo a través del trabajo forzado y la esclavitud, también fue un factor clave en la acumulación de capital.
Opinión Crítica de El Moderno Sistema Mundial: Iii. la Segunda Era De Gran Expansio N De la Economia-mundo Capitalista 1730-1850 (2010)
El trabajo de Wallerstein es, sin duda, una obra monumental y con un gran impacto en el campo de la historia económica. Sin embargo, no está exento de críticas. Uno de los principales puntos de discusión es la tendencia a la determinismo estructural. Si bien la teoría del sistema-mundo proporciona un marco conceptual poderoso para analizar las dinámicas de la globalización, algunos críticos argumentan que puede subestimar la importancia de la agencia individual y las acciones políticas que pueden modificar las estructuras de poder. Es decir, la teoría se centra mucho en la estructura del sistema, y menos en cómo los individuos y los grupos intentan influir en ella.
Además, la simplificación excesiva de las relaciones económicas puede ser un problema. Si bien Wallerstein destaca la importancia de la acumulación de capital y la circulación de mercancías, puede que no capture suficientemente la complejidad de las instituciones locales y los sistemas de crédito que existían en diferentes regiones del mundo. La teoría del sistema-mundo se enfoca principalmente en las relaciones entre los centros, las zonas de producción semi-industriales y las zonas de extracción, y puede pasar por alto la diversidad de estrategias económicas que empleaban los diferentes países. El libro, requiere complementarse con otros trabajos que profundicen en los aspectos regionales.
A pesar de estas críticas, la obra de Wallerstein sigue siendo un recurso invaluable para los estudiantes e investigadores de historia económica y globalización. Su enfoque sistémico nos ayuda a comprender cómo las dinámicas de poder han moldeado la historia económica del mundo y cómo estas dinámicas siguen influyendo en el mundo actual. Sería útil, quizás, que Wallerstein abriera más espacio para la agencia humana dentro de su marco teórico, sin, por supuesto, abandonar el núcleo de su argumentación. De igual modo, un esfuerzo por ser más específico en la discusión de los procesos políticos locales sería beneficioso.
«El Moderno Sistema Mundial: III» es una obra desafiante pero imprescindible para cualquier persona interesada en comprender la historia del capitalismo y la globalización. Recomendamos su lectura, no sin considerar sus limitaciones y potencial para complementarse con otras fuentes de información. La visión crítica que Wallerstein ofrece al análisis del sistema-mundo nos proporciona las herramientas necesarias para cuestionar las narrativas dominantes y para comprender mejor los desafíos que enfrentamos en el mundo actual.