El Niño Que Fuimos

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Resumen del libro El Niño Que Fuimos:

Sinopsis de El Niño Que Fuimos:

La historia se centra en Óscar, María y Román, tres niños que comparten un internado para muchachos problemáticos. Inicialmente, el internado representa un espacio de libertad, un campo de juegos donde se desatan fantasías grandilocuentes y se experimenta con la amistad y el amor. Sin embargo, este escenario idílico es, en realidad, un punto de partida hacia la noche obscura del alma, un viaje hacia la confrontación con sus propios miedos y traumas. Cada uno de los tres, de maneras distintas, no puede simplemente «olvidar» el mal que han presenciado y, por ello, se sumergen en una red de fantasías que, lejos de resolver sus problemas, los profundiza.

La novela explora la soledad y la orfandad que se ciernen sobre estos jóvenes. No sólo son huérfanos de padres, sino también de una inocencia perdida, de una manera de ver el mundo que se ha roto. Se revelan secretos familiares, mentiras, y las consecuencias devastadoras de las decisiones de los adultos, que inevitablemente impactan en la vida de los niños. A través de la narrativa fragmentada y el uso del flashback, Murillo construye un laberinto de recuerdos que se entrelazan y se superponen, creando una atmósfera de misterio y tensión. La relación entre Óscar, María y Román se convierte en un vínculo de supervivencia, una necesidad imperiosa de encontrar respuestas y de darle sentido a sus vidas.

Después de veinte años de separación, el destino los reúne en un presente marcado por la irregularidad y el dolor. Al reencuentrarse, son adultos con «inconvenientes recurrentes» –problemas que se repiten y que reflejan los traumas de su infancia. Pero, más allá de sus dificultades personales, cada uno de ellos esconde un secreto: la homosexualidad, la venganza, la culpa matricida, y un amor soterrado que ha permanecido latente durante toda su vida. La novela explora las consecuencias a largo plazo de estas experiencias, mostrando cómo la culpa y el arrepentimiento pueden consumir a un individuo.

El reencuentro no es una reconciliación fácil. La confrontación con el pasado es dolorosa y desgarra los ya frágiles lazos de amistad. Cada uno de los tres protagonistas debe afrontar su propia historia, sus propios demonios, y la responsabilidad de sus acciones. El prólogo, en particular, sirve para ilustrar la profundidad del dolor que los persigue. Los personajes no son héroes ni villanos, sino individuos complejos y trágicos, atrapados en un ciclo de dolor y sufrimiento. El destino, a través de la compleja trama, juega un papel crucial, reuniendo a estos personajes en un momento crítico y obligándolos a enfrentarse a la verdad.

El libro se estructura en torno a la reconstrucción del pasado de Óscar, María y Román, utilizando la técnica del flashback para mostrar la evolución de sus vidas y las experiencias que los marcaron. La narrativa no sigue una cronología lineal; más bien, se presenta como una serie de fragmentos, recuerdos, y reflexiones que se van desplegando gradualmente, revelando las verdades ocultas y las mentiras que han marcado sus vidas. Este estilo narrativo, deliberadamente fragmentado, refleja la propia naturaleza de la memoria, que es selectiva, subjetiva, y a menudo distorsionada.

La relación entre los tres protagonistas se basa en una mezcla de amistad, rivalidad, y una necesidad compartida de encontrar respuestas. Inicialmente, se sienten atraídos por la energía y la rebeldía de Óscar, pero pronto descubren que María es la más inteligente y la más capaz de entender las complejidades de su mundo. Román, por su parte, es el más enigmático y el más vulnerable, y es a través de él que se revelan los secretos más oscuros. Este triángulo amoroso, construido sobre la base de la amistad y el temor, sirve como un catalizador para el desarrollo de la trama.

A medida que avanza la historia, se revelan detalles inquietantes sobre el pasado de cada uno de los protagonistas. Oscar, por ejemplo, fue testigo de un acto de violencia que lo marcó profundamente, mientras que María se vio envuelta en un drama familiar que involucró a su madre y a una serie de mentiras y engaños. Román, por su parte, tuvo una relación secreta con una de las profesoras del internado, una mujer mayor que lo convirtió en un objeto de deseo y que, eventualmente, se suicidó, dejando a Román con una carga de culpa que lo persigue hasta el día de hoy. Estos secretos, cada uno más oscuro que el anterior, se entrelazan para crear una atmósfera de tensión y paranoia.

El reencuentro, veinte años después, no es un acto de caridad. Está cargado de resentimiento, dolor, y la necesidad de buscar justicia, aunque sea en forma de respuestas. Cada uno de los personajes ha construido una vida a su alrededor, pero el pasado siempre está presente, amenazando con destruirlo. Se revelan los motivos ocultos de cada acción, y se comprenden, finalmente, las verdades que habían estado ocultas durante tanto tiempo. El libro explora la idea de que el pasado no es algo que se pueda simplemente dejar atrás, sino que está siempre presente, moldeando el presente y el futuro.

Opinión Crítica de El Niño Que Fuamos: Una Obra Imparable y Reflexiva

Alma Delia Murillo ha logrado, con «El Niño Que Fuimos», crear una novela que es, a la vez, conmovedora, inquietante y profundamente reflexiva. La escritura de la autora es poética, intensa, y llena de imágenes vívidas, que atrapan al lector desde la primera página y lo mantienen en vilo hasta el final. Su habilidad para crear personajes complejos y redondos, con motivaciones y contradicciones, es admirable. No hay personajes completamente buenos o malos, sino individuos atrapados en circunstancias difíciles, que luchan por encontrar su lugar en el mundo.

Murillo no rehúye los temas difíciles y controvertidos, como la homosexualidad, la violencia, la culpa, y el abuso. Aborda estos temas con una honestidad brutal y con una profunda sensibilidad, sin caer en la moralina o en la hipérbole. La novela no ofrece respuestas fáciles, sino que plantea preguntas que nos obligan a reflexionar sobre la naturaleza humana, la responsabilidad individual, y la complejidad de las relaciones interpersonales. El estilo de escritura, caracterizado por el uso de imágenes y metáforas, contribuye a la atmósfera de tensión y de misterio que impregna la novela.

Esta novela es, sin duda, una lectura imprescindible para aquellos que aprecien la buena literatura. «El Niño Que Fuimos» es una obra que permanece en la mente del lector mucho después de haber terminado de leerla, provocando una profunda reflexión sobre el pasado, el presente, y el futuro. Alma Delia Murillo se ha consolidado como una de las narradoras más importantes de México, y «El Niño Que Fuimos» es, sin duda, uno de sus libros más destacados. La novela, sin duda, merece una calificación muy alta.

(Puesto que el texto original incluye la nota de El Gatopardo, se puede añadir una breve reflexión sobre la influencia de esta fuente de inspiración y su impacto en la obra de Murillo.) La referencia a «El Gatopardo» no es casual. El estilo irónico y la preocupación por la historia y el destino de México son elementos presentes en ambas obras, lo que refuerza la idea de que Murillo ha logrado crear una narrativa que es a la vez profundamente mexicana y universal.