El Pensamiento Prefilosofico

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Portada de El Pensamiento Prefilosofico (5ª Ed.) (1980)

Resumen del libro El Pensamiento Prefilosofico:

Sinopsis de El Pensamiento Prefilosofico:

La obra de Frankfort se basa en un estudio exhaustivo de la arqueología y la iconografía de Mesopotamia y Egipto, específicamente en los periodos de transición entre la religión y el desarrollo del pensamiento abstracto. Frankfort argumenta que el “pensamiento prefilosófico” se caracterizaba por una profunda jerarquización del mundo y una búsqueda constante de orden cósmico. Los antiguos mesopotámicos y egipcios no veían el universo como un lugar inherentemente caótico, sino como una estructura altamente organizada, gobernada por fuerzas trascendentales y regida por principios que necesitaban ser comprendidos y respetados.

El concepto central del libro es la idea de los “guardianes” o “dioses-guardianes” (en griego, theotes). Estos no eran seres abstractos y omnipotentes, sino entidades concretas, responsables de mantener el equilibrio y el orden del universo. Cada guardián estaba asociado a un dominio específico – la tierra, el agua, el aire, etc. – y su función era asegurar que cada aspecto del mundo cumpliera su propósito designado. Esta visión se refleja en la iconografía, donde los dioses se representan como figuras fuertes y poderosas, interviniendo activamente en los asuntos humanos y del cosmos. El orden se lograba a través de la veneración de estos guardianes, que requerían ofrendas, rituales y la observancia de normas estrictas. Frankfort explora cómo esta idea se manifestó en la organización social y política, donde los reyes y funcionarios eran vistos como intermediarios entre los dioses y el pueblo, responsables de mantener el orden social y religioso.

Además, el libro detalla la concepción del tiempo como cíclico, en contraposición a la linealidad griega. El tiempo no era una secuencia de eventos únicos, sino un ciclo eterno de creación y destrucción, representado por la inundación del Nilo en Egipto o la destrucción y reconstrucción de las ciudades mesopotámicas. Esta visión del tiempo influía en la concepción de la vida humana, que no se percibía como una existencia pasajera, sino como parte de un ciclo mayor, y la muerte como un retorno a la fuente original de la vida. La idea de la “habilidad” (en griego, techné) también es fundamental. La habilidad no se limitaba a la destreza manual, sino que abarcaba el conocimiento y la capacidad de influir en el mundo a través de la manipulación de las fuerzas naturales y el cumplimiento de los propósitos divinos.

Frankfort argumenta que la relación entre la religión y la filosofía en la antigüedad no era de separación, sino de interconexión. La religión no era simplemente un conjunto de creencias, sino una fuerza activa que moldeaba el pensamiento y la acción humana. Los rituales y las ceremonias no eran meras formalidades, sino que eran canales a través de los cuales la humanidad podía interactuar con las fuerzas trascendentales y asegurar su bienestar. La religión, por lo tanto, formaba la base del “pensamiento prefilosófico” y proporcionaba el marco conceptual dentro del cual el pensamiento abstracto podía desarrollarse.

El libro explora en detalle la conexión entre el poder y el conocimiento en estas culturas. La idea del “reino de los dioses” (en griego, theotes), ya mencionada, era central para la legitimación del poder. Los reyes, al ser considerados como intermediarios entre los dioses y el pueblo, tenían la autoridad para gobernar, pero esta autoridad no era simplemente un derecho hereditario, sino que dependía de su capacidad para mantener el orden cósmico. El conocimiento, por su parte, no era un fin en sí mismo, sino un medio para lograr ese fin. Los escribas y los sacerdotes, poseían el conocimiento de los rituales y las ofrendas, y por lo tanto, tenían el poder de influir en los dioses. Frankfort analiza cómo este sistema fomentaba el desarrollo de un cuerpo de conocimiento especializado en áreas como la astronomía, la matemática y la medicina, que estaban íntimamente ligadas a las necesidades religiosas y la gestión de los recursos.

Además, el libro se centra en la importancia de los símbolos en la vida religiosa y el pensamiento prefilosófico. Los símbolos no eran simplemente representaciones de objetos o ideas, sino que eran “esencias” de esos objetos o ideas. La representación de un dios en un templo, por ejemplo, no era simplemente una imagen, sino que era una manifestación de la propia esencia del dios. Esta «esencia» podía ser manipulada a través de rituales y ofrendas, lo que permitía a los creyentes influir en el mundo físico. Frankfort argumenta que esta concepción del símbolo es fundamental para comprender el pensamiento prefilosófico, que se caracteriza por su enfoque en la manipulación de las esencias en lugar de la concepción de la realidad como algo indiferente al pensamiento humano.

Opinión Crítica de El Pensamiento Prefilosofico (5ª Ed.) (1980): Un Legado Complejo y Necesario

“El Pensamiento Prefilosofico” de Henri Frankfort es una obra monumental y de gran importancia, aunque no exenta de críticas. Frankfort presenta un argumento persuasivo sobre la influencia de las civilizaciones mesopotámicas y egipcias en el desarrollo del pensamiento occidental, desafiando la visión tradicional que subestimaba su contribución. La obra es notable por su rigor arqueológico y su erudición, y por su capacidad para conectar ideas aparentemente desconectadas. No obstante, el trabajo también ha sido objeto de debate, especialmente en lo que se refiere a su interpretación de la “esencia” de los símbolos.

Si bien el concepto de “esencia” puede resultar un tanto abstracto y difícil de comprender, es fundamental para entender la lógica del “pensamiento prefilosófico”. Frankfort no busca presentar una visión simplificada de estas culturas, sino que reconoce la complejidad y la ambigüedad de sus creencias y prácticas. El libro es, sobre todo, un ejercicio de desmitificación, intentando desbloquear los mecanismos subyacentes al pensamiento de civilizaciones que a menudo han sido representadas como meras culturas religiosas. Sin embargo, es importante reconocer que la interpretación de Frankfort se basó en datos arqueológicos limitados y en su propia perspectiva filosófica.

Recomendaciones: El libro es esencial para cualquiera interesado en la historia del pensamiento, la arqueología, la historia de las religiones o la filosofía. No obstante, se recomienda leerlo con espíritu crítico, reconociendo las limitaciones de la metodología de Frankfort y considerando las perspectivas alternativas. Además, es útil complementar la lectura con estudios más recientes que han revisado y ampliado la investigación de Frankfort. La obra sigue siendo relevante hoy en día, invitando a repensar la relación entre religión, poder y conocimiento, y a reconocer la importancia de las civilizaciones pre-griegas en la formación del mundo occidental.

«El Pensamiento Prefilosofico» es un libro que, a pesar de sus complejidades, ofrece una comprensión esencial de las raíces del pensamiento occidental, recordándonos que la historia del pensamiento es un proceso complejo y constante, donde las influencias son múltiples y a menudo subestimadas.