El Ser y los Filosofos

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Resumen del libro El Ser y los Filosofos:

Sinopsis de El Ser y los Filosofos:

La estructura de «El Ser y los Filósofos» refleja el intento de Gilson de reconstruir la historia del pensamiento filosófico a partir de una perspectiva ontológica central. El libro se divide en tres partes, cada una abordando aspectos cruciales en la comprensión del ser. La primera parte se dedica a establecer las bases conceptuales para la discusión. Gilson comienza por examinar las distorsiones que, según él, han plagado el pensamiento filosófico, identificando la tendencia a reducir el ser a una propiedad de las cosas, a un mero atributo. El autor enfatiza que el ser no es una característica que se tiene, sino que es, en esencia, la realidad misma. Explora las raíces de esta confusión, rastreando las ideas de filósofos como Aristóteles (aunque también reconoce algunos aspectos valiosos de su pensamiento) y argumenta que la concepción tradicional del ser como una simple sustancia individual es insuficiente para captar la complejidad de la existencia. La primera parte sirve como un “despegue”, preparándose para la exploración de las diferentes maneras en que los filósofos han intentado definir y comprender el ser a lo largo de la historia.

La segunda parte se centra en el estudio del ser en la filosofía antigua y medieval. Gilson analiza exhaustivamente las ideas de Platón, considerando la teoría de las Ideas como un intento importante, aunque imperfecto, de definir el ser. Asimismo, dedica una gran atención a los filósofos medievales, particularmente a Santo Tomás de Aquino, argumentando que su síntesis entre la filosofía griega y la teología cristiana ofrece una comprensión más profunda del ser. Gilson explora la concepción del ser en la teología cristiana, destacando la importancia de la Trascendencia y la relación entre Dios y el mundo. Examina cómo pensadores como Agustín y Boecio abordaron la cuestión del ser, y argumenta que la teología medieval proporciona una base sólida para la comprensión del ser como una realidad trascendente e inmutable. Esta sección no solo presenta las ideas de los filósofos y teólogos, sino que también analiza críticamente sus argumentos, identificando las fortalezas y debilidades de sus enfoques.

Finalmente, la tercera parte se dedica al estudio del ser en la filosofía moderna y contemporánea. Gilson critica la tendencia de los filósofos modernos, como Descartes, a reducir el ser a una sustancia individual, a un “yo” subjetivo. Argumenta que esta reducción ha llevado a una comprensión fragmentada y alienada de la realidad. Gilson también analiza las ideas de filósofos contemporáneos, como Heidegger y Sartre, y escepticamente, los considera incapaces de ofrecer una comprensión genuinamente profunda del ser. La parte final del libro sirve como una advertencia contra los peligros de la reducción y el subjetivismo, y reitera la importancia de una visión más holística e integral del ser.

El núcleo de la argumentación de Gilson reside en su insistencia en la idea del ser como unidad y trascendencia. No se trata de un “algo” que se posee, sino de una realidad fundamental, una fuente de todo lo que existe. La filosofía, según Gilson, debe esforzarse por aprehender esta unidad, por reconocer la presencia del ser en todas las cosas. El libro es un esfuerzo por reconstruir la historia del pensamiento filosófico a partir de esta perspectiva, analizando y criticando las diferentes formas en que los filósofos han intentado definir y comprender el ser. Gilson emplea un método riguroso y sistemático, analizando las ideas de los principales filósofos, y presentando una propuesta teológica y filosófica para la comprensión del ser. La obra no es simplemente un tratado histórico, sino una argumentación filosófica profunda, que busca establecer un fundamento sólido para la comprensión del ser.

La crítica de Gilson a la filosofía moderna y contemporánea se basa en su creencia de que estas épocas han perdido de vista la unidad del ser, y que su énfasis en el individualismo y el materialismo han llevado a una comprensión fragmentada y alienada de la realidad. Según Gilson, los filósofos modernos han intentado «reducir» el ser a algo más simple, como una sustancia individual o un proceso mental, y en ese proceso, han perdido de vista la realidad trascendente y fundamental que subyace a toda existencia. El autor utiliza la historia de la filosofía para ilustrar sus argumentos, mostrando cómo las distorsiones del concepto de ser han llevado a errores y malentendidos en la comprensión de la realidad. Aunque es un libro denso y complejo, su importancia está en su intento de recordarnos la necesidad de una comprensión más holística y profunda del ser.

Opinión Crítica de El Ser y los Filósofos (5ª Ed.) (2005):

“El Ser y los Filósofos” es una obra monumental, y su impacto en la filosofía ontológica es innegable. Gilson ofrece una visión del mundo profundamente interesante y desafiante, que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la existencia y nuestro lugar en el universo. Sin embargo, la obra no está exenta de críticas. El estilo de escritura de Gilson puede ser a veces denso y abstracto, lo que puede hacer que el libro sea difícil de leer para aquellos que no están familiarizados con los conceptos fundamentales de la ontología. No obstante, su rigor metodológico y su profunda comprensión de la historia de la filosofía hacen de la obra una lectura valiosa para quienes están interesados en la filosofía ontológica.

Una de las fortalezas del libro es su capacidad para integrar la teología y la filosofía, proponiendo una visión del mundo que reconoce la importancia de ambas disciplinas. La concepción de Gilson del ser como unidad y trascendencia es una propuesta poderosa que ofrece una alternativa a las visiones más materialistas y subjetivas de la existencia. Sin embargo, es importante reconocer que la visión de Gilson es basada en una concepción teológica de Dios que no es comulgada por todos. Además, su enfoque en la historia de la filosofía puede llevar a una excesiva dependencia de la tradición, lo que puede limitar la capacidad para proponer nuevas ideas. Recomendaría el libro a aquellos que busquen una comprensión profunda de la ontología y la historia de la filosofía, y estar preparados para un desafío intelectual considerable.