En El Vivimos, Nos Movemos Y Existimos
de Arthur Peacocke , editorial Sal Terrae
Resumen del libro En El Vivimos, Nos Movemos Y Existimos:
Sinopsis de En El Vivimos, Nos Movemos Y Existimos:
El libro se centra fundamentalmente en el concepto del panenteísmo, un modelo filosófico y teológico antiguo para meditar la relación de Dios con el planeta. Antes de la popularización del materialismo, el panenteísmo ofrecía una forma de entender que Dios no existía «fuera» del mundo, sino que el mundo era Dios, aunque no de la forma en que el panteísmo suele entenderlo, donde todo es Dios. Peacocke, propone una re-evaluación crítica y revitalizada de esta antigua idea, presentándola como una vía intermedia entre el teísmo tradicional y el panteísmo.
El teísmo tradicional, con su énfasis en la trascendencia absoluta de Dios, a menudo resulta difícil de conciliar con la observación científica de un universo en constante cambio y evolución. Por otro lado, el panteísmo, al identificar a Dios con todo el universo, suele caer en la trampa de reducir la divinidad a una mera suerte de fuerza impersonal e indiferente. Peacocke, utilizando una rica base de argumentos filosóficos y teológicos, argumenta que el panenteísmo ofrece un punto de equilibrio, reconociendo la trascendencia de Dios, pero también su participación activa en los procesos y las regularidades de la naturaleza.
Central a la argumentación de Peacocke es la idea de que Dios actúa “en, por medio de y bajo” la realidad. Esta expresión clave describe la naturaleza de la actuación divina, que no es una intervención directa y unilateral, sino una influencia constante y sutil que permea la creación. Dios no es un «rey» que observa de un lado, sino un participante activo en el desarrollo del universo, guiando y dándole forma a través de la «energía vital» que emana de Su Ser. Esta noción se relaciona estrechamente con el concepto de “presencia”, entendida no como una presencia estática, sino como una relación dinámica e interactiva.
Además, el libro explora la crítica de figuras históricas a este modelo, examinando las primeras elaboraciones del panenteísmo y las objeciones que se le han presentado a lo largo de la historia. Peacocke, a través de un análisis riguroso, demuestra que el panenteísmo no es una simple vuelta a ideas anticuadas, sino una actualización de conceptos relevantes para la comprensión de la relación entre Dios y el mundo contemporáneo. El autor enfatiza la necesidad de un «nuevo diálogo» entre la teología y la ciencia, uno que se nutra de la sabiduría de ambas disciplinas.
El libro presenta una visión del universo como una «realidad viva» que depende de la presencia continua de Dios. Peacocke argumenta que la existencia misma del universo es un acto de la voluntad divina, y que Dios continúa “manteniendo” la creación en su estado actual. Esta perspectiva implica que el tiempo y el cambio son esenciales para la existencia, y que el universo está en un proceso constante de desarrollo, impulsado por la acción de Dios.
La noción de «presencia» es un elemento clave en el modelo teológico de Peacocke. No se trata simplemente de que Dios «habita» en el universo, sino que Dios es la causa primera y la fuente de toda existencia. El libro explora la idea de que la conciencia humana, con su capacidad para reflexionar sobre la realidad, es una manifestación de esta presencia divina. Esta perspectiva ofrece una justificación para la fe sin necesidad de postular la existencia de un Dios omnipotente que interviene constantemente en los acontecimientos.
Además, Peacocke utiliza el concepto de «energía» para describir la naturaleza de la actividad divina. No se trata de una fuerza misteriosa e incomprensible, sino de una fuente de orden y vida que fluye a través del universo. Esta «energía» es la que impulsa el proceso de evolución, y que da forma a la complejidad de la vida. El autor argumenta que el entendimiento de la “energía” de Dios puede ser paralelo a la comprensión de la física moderna, especialmente al estudio de las fuerzas fundamentales que gobiernan el universo.
El libro también aborda la cuestión de la moralidad, argumentando que la actuación de Dios en el mundo establece un marco moral para la acción humana. El mandato divino no es una regla externa impuesta desde afuera, sino una orientación que emerge de la naturaleza de la realidad divina. El autor defiende una ética que se basar en el respeto por la vida y la belleza del universo, y que promueve la justicia y el amor.
Opinión Crítica de En El Vivimos, Nos Movemos Y Existimos: Un Desafío Teológico
“En El Vivimos, Nos Movemos Y Existimos” es, sin duda, un libro ambicioso y valioso, que busca re-establecer el diálogo entre fe y ciencia en el siglo XXI. La propuesta de Peacocke, basada en el panenteísmo, ofrece un marco teológico elegante y convincente para comprender la relación de Dios con la creación, y que tiene el potencial de enriquecer nuestra comprensión de la realidad. Sin embargo, también presenta ciertos desafíos y puntos de debate.
Una de las mayores fortalezas del libro es su rechazo a la imagen de un Dios todopoderoso y omnisciente que controla cada aspecto del universo. Esta visión, comúnmente asociada con el teísmo tradicional, puede resultar poco realista y desconectada de la observación científica. Peacocke, al presentar a Dios como un participante activo pero no absolutamente omnipotente, ofrece una visión más humana y acorde con la complejidad del universo. No obstante, la definición de «presencia» y «actuación» a través de la «energía» podría requerir mayor clarificación, para evitar interpretaciones que caminen cerca de una teoría de energía divina que podría ser criticada como pseudociencia.
Otro aspecto importante de la obra es su énfasis en la relación dinámica entre Dios y la creación. Peacocke argumenta que el universo no es un producto estático de la voluntad divina, sino que está en constante desarrollo y transformación. Esta visión es particularmente relevante en un mundo donde la ciencia nos muestra que el universo es un sistema dinámico y complejo. Sin embargo, la interpretación de esta dinamización podría ser considerada por algunos como una excesiva dependencia del concepto de «proceso, » que puede dificultar la comprensión de la naturaleza trascendente de Dios.
“En El Vivimos, Nos Movemos Y Existimos” es un libro que requiere una lectura cuidadosa y reflexiva. Ofrece una perspectiva valiosa sobre la relación de Dios y el mundo, y promueve una mayor comprensión de la realidad a través de la fusión de la teología y la ciencia. Se recomienda especialmente para aquellos que buscan un marco teológico innovador y accesible para el diálogo sobre la fe y la ciencia en el siglo XXI.