Hacerse El Muerto
de Andres Neuman , editorial Paginas De Espuma
Resumen del libro Hacerse El Muerto:
Sinopsis de Hacerse El Muerto:
La historia gira en torno a Miguel, un hombre de mediana edad, atormentado por una serie de eventos traumáticos que han marcado profundamente su vida. El protagonista se encuentra atrapado en una lucha constante para comprender el pasado y, sobre todo, para entender su propia identidad. La novela comienza con el descubrimiento de una silla esperando a alguien que no llega, un símbolo inmediato de la desesperación y la posibilidad de perderse en el tiempo. Esta imagen se convierte en una constante presencia, un recordatorio de las oportunidades perdidas y de la incapacidad de Miguel para tomar decisiones concretas.
La vida de Miguel se ve interrumpida por un encuentro con Clara, una mujer enigmática que parece ser la clave para desentrañar los misterios que lo acechan. Clara, a su vez, se encuentra inmersa en un pasado igualmente oscuro, marcado por una relación amorosa disfuncional con un hombre que ahora es una memoria voladora en un hospital. Esta figura, quienquiera que sea, evoca una profunda sensación de pérdida y la incapacidad de escapar del pasado. A medida que Miguel y Clara se acercan, la tensión se incrementa, no por una atracción romántica, sino por una necesidad desesperada de entender y de ser comprendidos.
La narrativa se entrelaza con fragmentos de la historia de otros personajes: un psiquiatra atendido por su paciente, una pareja enamorada de lo que no hace, una mujer que se excita con Platón. Estos relatos secundarios, aunque aparentemente desconectados, contribuyen a construir una imagen más completa y compleja de la sociedad porteña, mostrando la fragilidad de la condición humana y la desesperación de aquellos que se sienten aislados y desorientados. El uso de estos relatos dentro del relato no es arbitrario; cada uno sirve para reforzar el tema central de la novela: la dificultad de la comunicación y la imposibilidad de encontrar un sentido en un mundo aparentemente caótico.
La atmósfera de la novela es, de nuevo, crucial. Neuman emplea un lenguaje preciso y evocador, lleno de imágenes sensoriales que intensifican la sensación de desasosiego y desesperación. La ciudad de Buenos Aires, con sus calles oscuras y sus edificios desolados, se convierte en un personaje más, un reflejo del estado de ánimo de los protagonistas. La memoria, en particular, se presenta como una fuerza poderosa y destructiva, capaz de transformar la realidad y de convertir el presente en un laberinto de incertidumbre.
La novela avanza a través de una serie de encuentros y conversaciones, cada uno de los cuales revela nuevas capas del pasado de Miguel y de los demás personajes. Se revela que la relación de Clara con su antiguo amante está ligada a un suceso traumático que ha afectado a varias generaciones de su familia. La memoria de este suceso, en particular, se ha convertido en un obstáculo para la sanación y para la posibilidad de encontrar la paz. La figura del médico, el psiquiatra, es fundamental para comprender la complejidad de los personajes. La figura del psiquiatra se presenta como una herramienta de interrogación, obligando a Miguel a confrontar sus miedos y sus traumas.
El mecanismo del “zapato con memoria” juega un papel esencial. La metáfora del zapato no es simplemente un objeto inanimado, sino que representa la carga del pasado, la necesidad de asumir las consecuencias de las decisiones tomadas y la imposibilidad de escapar de la propia historia. Este objeto, como la memoria, es inevitablemente fragmentado, distorsionado y, imposible de reconstruir completamente. El protagonista se siente atrapado en un bucle interminable de recuerdos y de posibilidades perdidas.
La pareja enamorada de lo que no hace es otro de los elementos centrales de la novela. Su relación se caracteriza por la falta de comunicación, la evasión y la incapacidad para expresar los sentimientos. Representa una crítica a la forma en que la sociedad actual, obsesionada con la imagen y la apariencia, promueve relaciones superficiales y vacías. Esta pareja simboliza la desconexión del individuo con su propio ser y con el mundo que le rodea.
La novela explora la naturaleza de la ilusión y la dificultad de encontrar la verdad. El protagonista, al igual que los demás personajes, se enfrenta a la necesidad de cuestionar sus propias percepciones y de asumir la responsabilidad de sus actos. La figura de Platón, exaltada por la mujer excitable, no es solo un filósofo, sino también un símbolo de la búsqueda de la verdad y del conocimiento. Este elemento añade una capa de complejidad a la novela, invitando al lector a reflexionar sobre la naturaleza de la belleza y la realidad.
Opinión Crítica de Hacerse El Muerto: Una Obra Compleja y Desafiante
“Hacerse El Muerto” es, sin duda, una novela compleja y desafiante, pero también una obra de una belleza y una profundidad sorprendentes. Andrés Neuman ha logrado crear un universo literario rico en imágenes y en simbolismos, que nos invita a reflexionar sobre las cuestiones más fundamentales de la existencia humana. La novela no ofrece respuestas fáciles, pero nos ofrece una experiencia valiosa: la de enfrentarnos a la complejidad de la condición humana y de asumir la responsabilidad de nuestras propias vidas.
La fuerza de la novela reside en su realismo psicológico. Neuman no idealiza a sus personajes; más bien, los presenta como seres imperfectos, atormentados por sus propios demonios y por las consecuencias de sus errores. La lucha de Miguel por encontrar sentido en su vida, por comprender su pasado y por conectar con los demás, es una lucha que todos nosotros, en mayor o menor medida, podemos identificar. La novela nos invita a ser más conscientes de nuestras propias limitaciones y a ser más compasivos con los demás.
La estructura narrativa, con sus múltiples hilos y sus saltos en el tiempo, puede resultar confusa para algunos lectores. Sin embargo, esta complejidad es, un elemento fundamental de la novela. Neuman utiliza esta técnica para reflejar la naturaleza fragmentada de la memoria y la dificultad de encontrar un hilo conductor en el pasado. La novela no busca ofrecer una historia lineal y coherente, sino más bien una experiencia sensorial y emocional.
«Hacerse El Muerto» es una obra que merece ser leída y releída. Es una novela que nos desafía a pensar, a sentir y a cuestionar nuestras propias creencias. Es una obra que, a pesar de su tono pesimista, sigue siendo profundamente conmovedora y relevante en el siglo XXI. La novela es un canto a la desesperación, a la memoria y, a la esperanza, en la búsqueda de un significado.