Hay que matarlos a todos
, editorial Libroscom
Resumen del libro Hay que matarlos a todos:
Sinopsis de Hay que matarlos a todos:
«Hay Que Matarlos A Todos» se centra en un accidente fatal que, gracias a la suerte y la torpeza de Ernesto y Tesa, termina siendo grabado en vídeo. Esta simple grabación desencadena una cadena de eventos que involucran a una miríada de personajes, cada uno con sus propios secretos, motivaciones y agendas ocultas. La historia se construye en torno a la figura del heredero de la corona, implicado en el atropello, y su posterior manipulación por parte de elementos del CNI.
La narrativa se divide en líneas temporales y perspectivas, cada una contribuyendo a la construcción de un universo complejo y opresivo. Néstor Varela, un cronista fallecido, relata en primera persona sus memorias y recuerdos sobre los eventos, aportando una visión particular y a menudo sombría de la situación. Su voz, cargada de melancolía y crítica, nos proporciona información crucial, pero también se ve teñida por su propia subjetividad y, quizás, por su dolor. En paralelo, el notero retrata las acciones y consecuencias de los demás personajes con un estilo directo y conciso, comparable al de un guion cinematográfico, intensificando el ritmo y la tensión de la trama.
El CNI, a través de Toni Capelán, se revela como una entidad omnipresente, involucrada en una campaña de ocultamiento y control. La protección del heredero de la corona y el mantenimiento de la estabilidad política son prioridades, incluso a costa de manipular la verdad y recurrir a medidas drásticas. La intervención del CNI se convierte en un elemento central del conflicto, desenvolviendo una red de intrigas y engaños que amenaza con desestabilizar el gobierno y poner en peligro la vida de los protagonistas.
A medida que avanza la trama, la desaparición del presidente del gobierno, el rapto, el asesinato y el suicidio de figuras clave se entrelazan, formando un tapiz de misterio y violencia. La historia se extiende a través de tres continentes Europa, América y África evidenciando la naturaleza global y transnacional del poder. La novela no se limita a contar una historia de acción, sino que profundiza en la condición humana, explorando temas como la crueldad, el cariño, la identidad y el anonimato. La ambigüedad moral de los personajes y la constante tensión entre la verdad y la mentira hacen de “Hay Que Matarlos A Todos” una lectura desafiante y estimulante.
La historia se centra en Ernesto y Tesa, dos informáticos que, por una casualidad, graban accidentalmente el accidente que resulta en la muerte de un viandante, causado por el heredero de la corona. La grabación, a pesar de ser un mero incidente, se convierte en un arma de doble filo, un arma en manos de aquellos que buscan control y, por supuesto, en las manos de aquellos que la utilizan para perseguir sus objetivos.
La reacción del CNI, representado por Toni Capelán, es inmediata y despiadada. El objetivo principal es proteger al heredero de la corona, sin importar el coste humano. Capelán, con una fría eficiencia, orquesta una campaña de manipulación mediática y, de opresión. El accidente, lejos de ser un simple incidente, se convierte en una amenaza para el statu quo, y el CNI se siente obligado a actuar. Su intervención se centra en la creación de una narrativa alternativa, destinada a desacreditar al heredero y a justificar sus acciones.
Néstor Varela, el cronista fallecido, juega un papel crucial en la narración. Sus memorias, escritas con una mezcla de nostalgia y desdén, proporcionan una visión interna de la conspiración. A través de sus recuerdos, el lector comprende la profundidad de la corrupción y el alcance del poder en juego. El cronista, a pesar de su impotencia, reconoce la importancia de la verdad y se convierte en un símbolo de resistencia, incluso en suposición de que no tiene poder.
A medida que la historia se desarrolla, la trama se complica con la aparición de unidas de figuras clave, cada una con sus propios secretos y motivaciones. El rapto, el asesinato y el suicidio de individuos importantes, se entrelazan, creando un laberinto de violencia y sospechas. La desaparición del presidente del gobierno, aunque no es central a la trama, añade una capa adicional de intriga y tensión. El CNI, a través de Capelán, manipula la situación para que parezca que el heredero es la única culpable, desviando la atención de las verdaderas causas de la crisis.
La novela culmina con un acto final de desespero por parte de Toni Capelán, quien, consciente del inminente fracaso de su plan, decide resistirse a las órdenes de su superior, actuando en un intento desesperado por preservar su libertad y, por extensión, la de aquellos que ha protegido. Su suicidio, un acto final de desafío, se convierte en el telón de fondo de la obra, revelando la profunda hipocresía y la brutalidad del sistema en el que ha vivido.
Opinión Crítica de Hay Que Matarlos A Todos (2016): Un Thriller Perturbador y Reflexivo
«Hay Que Matarlos A Todos» es, sin duda, una novela perturbadora y reflexiva que desafía al lector a cuestionar las estructuras de poder y las consecuencias de la corrupción. Carre ha logrado crear una historia inteligente y suspensiva, que combina elementos de thriller político y drama psicológico. La novela no ofrece respuestas fáciles, sino que plantea preguntas sobre la naturaleza del poder, la verdad y la responsabilidad. Es un libro que te hace pensar, y que debe serle considerado por su impacto.
La estructura narrativa, con sus múltiples perspectivas y líneas temporales, es una de las mayores fortalezas de la novela. La voz de Néstor Varela, en particular, es profundamente evocadora y ofrece una visión distorsionada, pero valiosa, de los eventos. La narrativa no es lineal, lo que aumenta la tensión y el suspenso, y permite al lector formar su propia interpretación de los acontecimientos. La escritura de Carre es directa y concisa, similares a la de un guion cinematográfico, lo que contribuye a la intensidad de la narración.
Sin embargo, la complejidad de la trama y la gran cantidad de personajes pueden resultar algo abrumadoras para algunos lectores. La narrativa a veces se pierde en detalles que no son centrales a la historia, y el ritmo a veces se disminuye. Además, aunque la profundidad de la narración es un punto a favor, algunos personajes no están bien desarrollados, y sus motivaciones a veces parecen artificiales.
En general, «Hay Que Matarlos A Todos» es una lectura recomendable para aquellos que buscan un thriller político estimulante y reflexivo. No es una lectura fácil, pero es una experiencia que debe ser valorada. Se considera una obra que debe serle considerada por su impacto, y es una lectura que saldrá en memoria. Recomendación: Leerlo en un ambiente tranquilo para sumergirse en la trama.