(I.b.d.) Ordinario
de Fernando Herrera , editorial Caligrama Editorial
Resumen del libro (I.b.d.) Ordinario:
Sinopsis de (I.b.d.) Ordinario:
El núcleo de la novela gira en torno a un obrero, cuyo nombre nunca se revela completamente, y que cumple veinticinco años de vida a la deriva, atrapado en un ciclo repetitivo de trabajo en factorías, moldeado por la mentalidad y los valores de sus padres, y marginado por la comunidad local. Su existencia es, en esencia, un ejemplo de conformismo y de una desconexión profunda con el mundo que lo rodea. A medida que avanza la historia, el protagonista decide, impulsado por una necesidad desesperada de comprensión, emprender un viaje de autodescubrimiento y de deconstrucción de las verdades impuestas.
Este cambio se materializa en un programa radical: abandona su empleo, rechaza la religión (o, más bien, la fe ciega que le ha mantenido), y renuncia a la virginidad – actos simbólicos que representan su ruptura con las estructuras que lo limitaban. De este proceso de ruptura emerge un personaje que se convierte en un investigador implacable, desmantelando sistemáticamente los pilares de la sociedad occidentalizada. A través de una serie de reflexiones y análisis, que a menudo se presentan de forma absurda y fragmentada, el protagonista examina temas tan diversos como la localidad Lego, la geopolítica del periódico del lunes, el “barro de la historia”, la civilización occidentalizada, la ética para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero, el humanismo onanista, entre otros inventos del hombre.
La novela no ofrece respuestas fáciles; en cambio, el protagonista se dedica a desconstruir las explicaciones que se le han dado, a exponer las contradicciones inherentes a estas «verdades», y a demostrar que la mayoría de las veces, lo que nos han dicho es una forma de engaño. El libro se caracteriza por un estilo de escritura inusual, que combina elementos de la prosa experimental con reflexiones filosóficas a veces abruptas y directas. El protagonista, en su búsqueda, no busca un «sentido» trascendental, sino que cuestiona la propia noción de sentido.
La obra de Herrera se presenta como un laberinto de reflexiones sobre la naturaleza del ser humano y la construcción social de la realidad. A través de las interacciones del protagonista con el mundo que le rodea, y de sus propios análisis, se revela la fragilidad de las certezas y la dificultad de encontrar un propósito en una vida aparentemente sin sentido. El protagonista no es un héroe, ni un intelectual brillante; es un hombre ordinario, atrapado en la monotonía de su existencia, que decide emprender un viaje de autodescubrimiento impulsado por una profunda sensación de insatisfacción.
El libro se distingue por su uso del lenguaje como herramienta de crítica. Herrera no utiliza un lenguaje ornamental o poético para intentar impresionar al lector; en cambio, emplea un lenguaje directo, preciso y, a veces, incluso prosaico, para exponer las contradicciones de la sociedad y de la propia existencia humana. El protagonista no se limita a criticar; también ofrece alternativas, aunque sean solo en forma de preguntas. La novela juega con la ambigüedad y la irreverencia. No ofrece respuestas definitivas, sino que invita al lector a reflexionar sobre las preguntas que plantea. El proceso de desconstrucción es gradual y a menudo frustrante, pero también es profundamente liberador, porque permite al lector reconocer la falsedad de muchas de las ideas que ha adoptado como propias.
Opinión Crítica de (I.b.d.) Ordinario: Un Arte de la Desilusión
“Ordinario” es un libro desafiante, pero también profundamente gratificante. No es una lectura fácil, y requiere del lector paciencia y una disposición a cuestionar sus propias creencias. Sin embargo, la recompensa es una reflexión profunda sobre la condición humana y una apreciación del arte de la desilusión. Herrera ha logrado crear una obra original y provocadora, que se mantiene en la memoria del lector mucho tiempo después de haber terminado de leerla. Es una obra que invita a la auto-cuestionamiento, a romper con los esquemas preestablecidos y a buscar la verdad, aunque esta sea dolorosa.
Si bien el estilo narrativo puede resultar a veces desconcertante, es precisamente esta experimentación narrativa lo que hace que la novela sea tan memorable. No se trata de una historia que se «cuenta», sino de una experiencia que se «vive» a través de la lectura. Para algunos lectores, el ritmo puede ser lento, pero la riqueza de las reflexiones y la intensidad de las emociones que provoca compensan la falta de convencionalismo en la narración. Recomiendo “Ordinario” a aquellos lectores que disfruten de la literatura filosófica, que busquen un libro que les haga pensar, y que estén dispuestos a confrontar la desilusión como una forma de alcanzar una mayor comprensión del mundo. Es una obra que puede ser disfrutada tanto por un lector con formación en filosofía, como por aquel que simplemente busca una experiencia de lectura diferente.