Nada Que Perder
, editorial Planeta
Resumen del libro Nada Que Perder:
Sinopsis de Nada Que Perder:
«Nada Que Perder» nos presenta a Blanca, una mujer marcada por el trauma de la desaparición de sus hermanos. Veinticinco años después, en 1979, Blanca es testigo de un descubrimiento inquietante: restos óseos hallados en un yacimiento arqueológico cercano a la orilla del río. Estos restos coinciden con la edad y las características físicas de Nicolás y Hugo, los hermanos desaparecidos. Este hallazgo desencadena en Blanca una búsqueda obsesiva para desentrañar la verdad, una búsqueda que se convierte en el eje central de la novela.
La investigación de Blanca, acompañada por el periodista Lois Lobo, se adentra en los rincones más oscuros de la comunidad. A través de entrevistas, testimonios fragmentados y la reconstrucción de los hechos, la trama revela una red de secretos, mentiras y omisiones que se han mantenido durante décadas. Se desentraña un pasado de conflictos familiares, tensiones sociales y un ambiente de miedo que protegía a un individuo específico de la localidad, un hombre con un poder considerable y una fuerte influencia en la comunidad. La investigación de Blanca y Lobo se enfrenta a la resistencia de los habitantes del Baixo Miño, que se aferran a su silencio y a su deseo de preservar las tradiciones, incluso si esas tradiciones están basadas en la negación de la verdad.
El relato explora la dinámica de poder dentro de la comunidad, evidenciando cómo la vergüenza y el miedo pueden llevar a la complicidad y al encubrimiento. La atmósfera es densa y opresiva, creando una sensación de inquietud y desconfianza. La novela no se limita a la historia de la desaparición de los niños, sino que se convierte en un retrato de una sociedad rural con fuertes convicciones y un profundo arraigo a sus costumbres, una sociedad que prefiere ignorar la verdad a enfrentar las consecuencias de sus actos. El estilo de Fortes es evocador y descriptivo, utilizando imágenes y metáforas para crear una atmósfera en sombra, donde la realidad se presenta como resbaladiza y difícil de interpretar.
La novela se despliega en dos líneas temporales: la del 1979, cuando los niños desaparecen, y la de la presente, en 1979, cuando Blanca comienza su investigación. La primera línea temporal nos muestra la tensión creciente en el Baixo Miño, la atmósfera de sospecha y el miedo que se extiende entre los vecinos. La desaparición de los niños se convierte en un misterio sin resolver, alimentado por la falta de pistas y el silencio de los testigos. La policía local realiza una investigación superficial, que se centra más en la búsqueda de posibles sospechosos externos que en la búsqueda de la verdad.
La segunda línea temporal se centra en la investigación de Blanca y Lois Lobo, quienes utilizan métodos periodísticos para desenterrar la verdad. A través de la investigación, se revela que el hombre que el pueblo temía era el principal sospechoso, un hombre que tenía acceso a los niños y que tenía motivos para ocultar la verdad. La novela explora el papel de la Iglesia, que también se involucró en la investigación, buscando proteger los intereses de la comunidad y evitando posibles escándalos. Se revela que la desaparición de los niños está ligada a una serie de otros casos de abuso y violencia que se habían ocultado durante décadas.
El estilo narrativo de Susana Fortes es fundamental para la construcción de la atmósfera de la novela. La autora utiliza la fragmentación de la narración, reconstruyendo los hechos a través de diferentes voces y perspectivas, para crear una sensación de desorientación y ambigüedad. Los recuerdos de Blanca, mezclados con los testimonios de otros personajes, se presentan de manera intermitente, permitiendo al lector reconstruir la historia de manera gradual. La novela juega con la ambigüedad, dejando al lector con preguntas sin respuesta y desafiándolo a cuestionar la realidad que se presenta. La verdad, según la novela, es un concepto subjetivo, inflenciado por la memoria, el deseo y el poder.
Opinión Crítica de Nada Que Perder
“Nada Que Perder” es una novela poderosa y conmovedora que plantea preguntas fundamentales sobre la memoria, la justicia y la responsabilidad. La historia de Blanca, después de años de dolor y frustración, es una representación auténtica del impacto del trauma en la vida de una persona, la incansable búsqueda de respuestas y la necesidad de encontrar sentido a la tragedia. La novela es una muestra del talento de Susana Fortes, que logra crear una atmósfera densa y opresiva, donde el lector se siente inmerso en la historia y siente el mismo desasosiego y miedo que experimenta Blanca.
La novela destaca por su intensa carga emocional y su estilo narrativo evocador. La autora utiliza imágenes y metáforas para crear una sensación de presencia y realismo, haciendo que la historia sea inmersiva y conmovedora. El ritmo narrativo es adecuado, permitiendo al lector disfrutar de la tensión y el suspense que caracterizan la historia. La novela no es una lectura fácil, ya que plantea preguntas difíciles y desafiantes, pero es una obra que merece ser leída y reflexionada.
Sin embargo, algunos críticos han señalado que la novela puede resultar en ocasiones demasiado lenta, especialmente en las partes dedicadas a la reconstrucción de los hechos del pasado. No obstante, esta lentitud contribuye a la creación de la atmósfera y a la construcción de la tensión narrativa. La profundidad de la investigación de Blanca, aunque intensa, puede resultar algo extenuante para algunos lectores. En general, “Nada Que Perder” es una obra recomendable para aquellos que disfruten de las novelas de suspense con un énfasis en la exploración de la psicología humana y la reflexión sobre la memoria.