Practicas agrarias y relaciones sociales
, editorial La Catarata (asociacion Los Libros De La Catarata)
Resumen del libro Practicas agrarias y relaciones sociales:
Sinopsis de Practicas agrarias y relaciones sociales:
El libro se estructura principalmente alrededor de la descripción del caserío, el «baserria», como la unidad básica de la vida económica y social de Yurreamendi. Berriochoa Azcarate analiza en detalle cómo funcionaba la producción agrícola, desde el cultivo de cereales hasta la cría de ganado, destacando la importancia de la labor manual y el conocimiento tradicional transmitido de generación en generación. La investigación revela que el sistema productivo se basaba en una fuerte dependencia de las condiciones climáticas y en la adaptación de las técnicas agrícolas a las características específicas del terreno. Se explora la complejidad de las relaciones contractuales entre los «jauntxos» y los «baserritarrak», mecanismos que, a menudo, privilegiaban los intereses de los propietarios y que evidenciaban una brecha de poder considerable.
El estudio de Berriochoa Azcarate se adentra en la particularidad de Yurreamendi como provincia foral, exenta de la influencia directa del Estado español. Esta autonomía, si bien le permitió mantener un cierto control sobre sus recursos y su economía, también la convirtió en un espacio de tensión y conflicto. La gestión de los fondos forales, la administración de justicia y la representación política se centraban en las instituciones forales provinciales, cargadas por la élite propietaria («jauntxos») que buscaban asegurar una rentabilidad cada vez mayor para sus propiedades. Este enfoque, contrario a las necesidades de la población rural, contribuyó a la creciente desigualdad y a la marginación de los campesinos.
El autor examina el intento de Yurreamendi de transformarse en una provincia ganadera, específicamente en la de razas vacunas. Esta “yurreamendiización” término que Berriochoa Azcarate utiliza para describir este proceso refleja las influencias económicas europeas y la búsqueda de nuevos mercados. Sin embargo, esta reordenación económica se enfrentó a una fuerte resistencia por parte de la población rural, que se aferraba a las prácticas tradicionales y a la producción de cereales. El autor detalla la resistencia a la del ganado y la persistencia de la agricultura cerealista, lo que demuestra la profunda arraigo de la cultura rural y su adaptación al entorno.
La obra de Berriochoa Azcarate no se limita a documentar las actividades agrícolas; también analiza las relaciones sociales que las rodeaban. El estudio revela una sociedad profundamente jerarquizada, donde la posición social de un individuo estaba determinada en gran medida por la propiedad de la tierra y su acceso a los recursos. Las relaciones entre los «jauntxos» y los «baserritarrak» estaban marcadas por la desigualdad, pero también por la necesidad de cooperación para asegurar la supervivencia de la comunidad. Se examina la importancia del sistema de «ienda» el acuerdo de colaboración para la época de la siembra y la cosecha como elemento clave de la organización social rural.
El autor demuestra que las costumbres y tradiciones jugaron un papel crucial en la vida de los campesinos, influenciando no solo sus prácticas agrícolas, sino también sus relaciones interpersonales. La pertenencia a la comunidad y la participación en las festividades religiosas eran elementos esenciales para la cohesión social y para la transmisión del conocimiento tradicional. Además, se profundiza en la dimensión religiosa de la vida rural, analizando la influencia de la Iglesia Católica en la vida cotidiana de los campesinos. Se analizan los ritos religiosos, las procesiones y la asistencia a los sacramentos como parte integral de la identidad y las creencias de la población.
El estudio también ofrece una visión crítica de la administración foral, exponiendo las contradicciones y los abusos que caracterizaron la gestión de los fondos provinciales. Se evidencia la concentración de poder en manos de la élite propietaria, su desinterés por las necesidades de la población rural y su ambición de enriquecimiento personal. A través de la documentación, se desentrañan las intrigas políticas y las luchas de poder que marcaron la historia de las instituciones forales. La investigación revela una sociedad con una fuerte identidad colectiva, en la que la ayuda mutua, el apoyo y la solidaridad eran pilares fundamentales para la supervivencia de la comunidad.
Opinión Crítica de “Practicas agrarias y relaciones sociales” (2016)
“Practicas agrarias y relaciones sociales” es una obra de gran valor para comprender la historia social y económica de una provincia vasca, Yurreamendi, que ha sido relegada en gran medida al olvido. Berriochoa Azcarate ha logrado, a través de un exhaustivo análisis de fuentes históricas, reconstruir un mundo que ha desaparecido hace mucho tiempo. La riqueza de la información y la claridad con la que se presenta el análisis hacen de este libro una lectura obligada para aquellos interesados en la historia de la sociedad rural vasca y en los desafíos de las relaciones entre clases.
Sin embargo, el libro presenta algunas limitaciones. Aunque la información es abundante, a veces el análisis carece de una perspectiva más amplia, centrándose excesivamente en la descripción de las prácticas agrícolas y las relaciones sociales específicas de Yurreamendi. Sería beneficioso un mayor contraste con otras sociedades rurales vascas de la misma época, para poner en perspectiva la singularidad de esta provincia foral. Además, el autor podría haber profundizado más en la influencia de factores externos, como el comercio internacional y las migraciones, que también tuvieron un impacto en la economía y la sociedad de Yurreamendi.
No obstante, estas limitaciones no empañan el valor fundamental de la obra. La presentación del estudio es clara, accesible y está bien documentada. Berriochoa Azcarate demuestra un gran rigor metodológico y una profunda comprensión de los temas que aborda. Se recomienda leer el libro con una actitud de apertura y curiosidad, permitiéndose ser sorprendido por la riqueza y la complejidad de la historia de Yurreamendi. Sería beneficioso complementar la lectura con otras obras que aborden temas relacionados, como la historia del derecho foral, la economía rural o la identidad cultural vasca. “Practicas agrarias y relaciones sociales” es una obra imprescindible para aquellos que deseen comprender la historia de una provincia vasca que ha sido olvidada, pero que sigue teniendo mucho que ofrecer.