1177 B.c.: el Año del Colapso De la Civilizacion
de Eric H Cline , editorial Critica
Resumen del libro 1177 B.c.: el Año del Colapso De la Civilizacion:
Sinopsis de 1177 B.c.: el Año del Colapso De la Civilizacion:
El libro de Cline se centra en el año 1177 a.C., una fecha que, según el autor, se convirtió en un punto de inflexión catastrófico para las civilizaciones del Mediterráneo Oriental. Para entender este colapso, Cline presenta un análisis exhaustivo de las situaciones políticas, económicas y ambientales que prevalecían en la región durante el siglo XII a.C. El argumento central del libro gira en torno a la hipótesis de que no existe un único «causante» del colapso, sino que fue el resultado de la convergencia de una serie de factores interrelacionados.
La primera de estas causas principales fue la invasión de los «pueblos del mar», un término que Cline utiliza para referirse a las tribus marítimas provenientes del Mar Negro y el Mar Egeo. Estos pueblos, presionados por la creciente población y la escasez de recursos en sus propias tierras, comenzaron a atacar las costas de la región, saqueando ciudades, devastando campos y desestabilizando las economías locales. Estas incursiones no fueron simplemente actos de piratería, sino que representaron una amenaza a la autoridad de los reinos existentes y una fuente constante de inseguridad para la población. Las ciudades micénicas, por ejemplo, sufrieron ataques que contribuyeron a su declive.
Sin embargo, la invasión de los «pueblos del mar» no fue el único factor en juego. Cline argumenta que el colapso también estuvo relacionado con el cambio climático. Evidencia paleoclimática, como los anillos de crecimiento de los árboles y los sedimentos marinos, muestra que la región estaba experimentando un período de sequía prolongada durante ese siglo. La falta de lluvias afectó gravemente la agricultura, provocando hambrunas, escasez de agua y conflictos por los recursos. La agricultura, la base de la economía de las civilizaciones del Mediterráneo, colapsó de forma masiva y esto se tradujo en la guerra.
Además de estos factores externos, Cline analiza la inestabilidad política interna de los imperios existentes. Las élites gobernantes estaban divididas por luchas de poder, y los sistemas de gobierno se habían vuelto corruptos e ineficientes. El Imperio Hitita, por ejemplo, estaba en una situación de guerra constante con otros reinos y tribus, lo que debilitó su capacidad para responder a las amenazas externas. El Imperio Egipcio, aunque aún poderoso, también estaba afectado por las luchas internas y la corrupción, lo que lo hizo vulnerable a la presión de los «pueblos del mar.»
Finalmente, el libro explora las consecuencias del colapso para las sociedades de la época. La caída de los imperios resultó en la fragmentación de la región, con la aparición de nuevos reinos y ciudades-estado. Aunque algunas de estas nuevas entidades lograron prosperar, muchas otras desaparecieron en el caos. La pérdida de conocimiento y tecnología durante este período tuvo un impacto duradero en la civilización. El colapso sirvió como catalizador para la transición de la Edad de Bronce a la Edad del Hierro.
El análisis de Cline se basa en la idea de que el colapso no fue un evento único y aislado, sino una crisis sistémica que se desarrolló a lo largo de varios años, culminando en 1177 a.C. El libro desmantela la noción de que el colapso fue causado por una sola «bandera roja» y presenta una visión mucho más matizada y compleja. El autor expone un intrincado entramado de factores que interactuaron, amplificándose mutuamente y, llevando a la desintegración de las civilizaciones del Mediterráneo.
Uno de los argumentos más convincentes de Cline es el de la «convergencia de crisis». Él argumenta que la invasión de los «pueblos del mar» no fue la causa principal, sino más bien una manifestación de una situación preexistente de inestabilidad. La invasión actuó como un “apagón” que expuso las debilidades de los imperios existentes y los empujó al borde del colapso. De manera similar, el cambio climático puede considerarse una «crisis de estrés» que debilitó a las sociedades y las hizo más vulnerables a las presiones externas. La combinación de estas dos crisis – invasión y cambio climático – fue lo que realmente desencadenó el colapso.
El libro ofrece un análisis detallado de las estrategias de afrontamiento de las sociedades afectadas. Las ciudades micénicas, por ejemplo, intentaron resistir la invasión utilizando una combinación de fortificaciones, alianzas militares y tácticas de guerrilla. Sin embargo, estas estrategias resultaron insuficientes para detener el avance de los «pueblos del mar». El Imperio Egipcio, intentó expandir su control sobre el Mar Negro para proteger sus costas, pero esta estrategia solo aumentó sus costos y lo hizo más vulnerable a los ataques. Estos ejemplos ilustran cómo las estrategias de afrontamiento de las sociedades estaban limitadas por las condiciones y las restricciones de la época.
La obra de Cline también explora el papel de la información y el conocimiento en el colapso. La pérdida de conocimiento especializado, por ejemplo, en áreas como la metalurgia y la ingeniería, contribuyó a la incapacidad de las sociedades para producir armas, herramientas y edificios. El colapso de las redes de comercio y comunicación también afectó gravemente la capacidad de las sociedades para acceder a recursos y conocimientos. La pérdida de conocimiento representó una pérdida irreversible para la civilización.
Además, el libro analiza el impacto del colapso en la estructura social y política. La caída de los imperios produjo una fragmentación de la sociedad, con la aparición de nuevos grupos sociales y políticas. La guerra y el saqueo desestabilizaron las instituciones sociales y políticas, y la confianza entre las personas se erosionó. La sociedad micénica, por ejemplo, se transformó de una estructura de reinos centralizados a una serie de ciudades-estado independientes.
El colapso, además, provocó una redefinición de la identidad y el sentido de pertenencia. La pérdida de la continuidad cultural y la desintegración de las estructuras sociales obligaron a las personas a encontrar nuevas formas de identidad y propósito en un mundo cambiante. Este proceso de reinvención social y cultural fue a menudo doloroso y violento, pero también contribuyó al desarrollo de nuevas formas de organización y pensamiento.
Opinión Crítica de 1177 B.C.: El Año del Colapso De la Civilización (2015)
«1177 B.C.» es un libro brillante y fascinante que logra acercar al lector a un período histórico complejo y, a menudo, mal comprendido. La capacidad de Cline para sintetizar una enorme cantidad de datos arqueológicos, climatológicos y textuales es verdaderamente impresionante. El libro es accesible para el lector general, a pesar de su nivel de rigor académico, y ofrece una visión convincente de los procesos de cambio social y político. La estructura narrativa, que se enfoca en la «convergencia de crisis, » es particularmente efectiva para comunicar la idea de que el colapso no fue producto de una única causa, sino de la interacción de múltiples factores.
Sin embargo, el libro también tiene algunas limitaciones. Si bien la visión de Cline es generalmente sólida, algunos críticos han argumentado que se centra demasiado en las civilizaciones del Mediterráneo oriental, en detrimento de otras culturas antiguas. Si bien es cierto que Cline se centra en las civilizaciones micénica, hitita y egipcia debido a la disponibilidad de datos arqueológicos, la obra podría beneficiarse de una exploración más profunda de las situaciones en otras regiones del mundo antiguo. Se podría haber dedicado más espacio a analizar las implicaciones del colapso en áreas como Asia Menor y el Oriente Próximo.
A pesar de esta crítica, «1177 B.C.» es un libro de gran valor. La obra de Cline es un excelente ejemplo de cómo la arqueología y la historia pueden trabajar juntas para proporcionar una comprensión más profunda del pasado. El libro ofrece importantes lecciones para el presente, recordándonos que las sociedades humanas son vulnerables a las crisis y que la estabilidad no es una garantía de continuidad. Además, el libro desafía la visión tradicional de la historia como una serie de eventos lineales y progresivos, mostrando que el cambio social y político puede ser caótico e impredecible.
El libro es una lectura recomendada para cualquier persona interesada en la historia antigua, la arqueología o la historia del pensamiento. Ofrece una perspectiva única sobre el colapso de las civilizaciones y, al hacerlo, nos ayuda a comprender mejor los desafíos que enfrentan las sociedades humanas en la actualidad. Recomendaría el libro a estudiantes de historia, arqueología y ciencias sociales, así como a cualquier persona que busque una lectura estimulante y reveladora. Es, un libro que nos recuerda la fragilidad de nuestras civilizaciones y la necesidad de ser conscientes de los peligros que acechan en el horizonte.