Las Tres Españas del 36

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Portada de Las Tres Españas del 36

Resumen del libro Las Tres Españas del 36:

Sinopsis de Las Tres Españas del 36:

El libro se estructura alrededor de la descripción y análisis de estas tres «Españas»: la España Conservadora, la España Liberal y la España Revolucionaria. Preston argumenta que cada una de estas facciones representaba un futuro diferente para el país, y que la confrontación entre ellas fue un factor decisivo en el desencadenamiento de la guerra.

La España Conservadora era la fuerza dominante, centrada en la monarquía, la Iglesia Católica, la propiedad terriera y una visión tradicional de España. Representaba a la aristocracia, los terratenientes, grupos religiosos conservadores, y sectores de la burguesía que temían la pérdida de sus privilegios. La defensa del orden tradicional, la resistencia al comunismo y anarquismo, y la esperanza en un regreso al “status quo” eran sus principales motivaciones. Preston destaca la influencia del Cardenal Segura y de los sectores más radicales del ejército, que viéndose amenazados por el creciente radicalismo en la sociedad, consideraban la intervención militar como la única solución. Esta facción, muy arraigada en la cultura y la historia del país, creía en un «España fuerte» y tradicional.

La España Liberal era un grupo más heterogéneo, que se situaba entre la izquierda conservadora y la izquierda radical. Incluía a republicanos moderados, progresistas, intelectuales y sectores de la burguesía que, aunque apoyaban la República, no compartían el radicalismo de los socialistas y comunistas. Representaba la esperanza de una modernización de España dentro de un marco republicano, buscando un equilibrio entre el progreso y la tradición. Este grupo veía en la República un medio para reformar la sociedad y modernizar la economía, sin caer en los excesos de los extremos ideológicos. La figura de Manuel Azaña, como Presidente de la República, representaba el intento de mantener el equilibrio en medio de esta tormenta.

La España Revolucionaria era la facción más radical, que incluía a socialistas, comunistas, anarquistas y sectores de la clase obrera. Esta España aspiraba a un cambio social y económico profundo, aboliendo la propiedad privada, desterrando la Iglesia Católica y estableciendo una sociedad igualitaria. Esta facción estaba impulsada por las ideas de Marx y de las teorías anarquistas, y defendía la revolución proletaria. La influencia de figuras como José Antonio Primo de Rivera (con la creación de Falange) y de líderes comunistas como Diego Abad de Juan representaban el deseo de un cambio radical y la destrucción del viejo orden. Preston analiza cómo la polarización ideológica y la violencia creciente crearon un ambiente de intensa tensión y desconfianza mutua.

Preston no solo describe estas tres Españas, sino que también analiza las causas que alimentaron la división y la creciente polarización. La crisis económica de 1936, la reforma agraria fallida, el aumento de la desigualdad social y la inestabilidad política crearon un caldo de cultivo para el radicalismo y la violencia. La crisis de la República en sus primeros años, con la dificultad para establecer un gobierno estable y la incapacidad para resolver los problemas económicos y sociales, agudizó las tensiones. Además, la influencia de las potencias extranjeras, especialmente la Alemania nazi y la Unión Soviética, contribuyó a exacerbar las divisiones y a fomentar la intervención extranjera.

El libro explora en detalle las complejas relaciones entre estas facciones. La falta de diálogo y la incapacidad de buscar puntos de encuentro entre los diferentes grupos políticos permitieron que las tensiones aumentaran. Las golpes de estado y los intentos de derrocar al gobierno republicano, como el golpe de estado de Calvo Sotelo en 1936, amplificaron la crisis y pusieron en marcha el conflicto. Preston analiza cómo la movilización del ejército, dirigida por generales como Mola y Franco, fue un factor clave en el desarrollo de la guerra. Además, la intervención de las potencias extranjeras, con la venta de armas y el apoyo financiero a los diferentes bandos, impulsó la guerra y trascendió las fronteras españolas.

El autor desmitifica algunas interpretaciones tradicionales de la Guerra Civil, mostrando que no fue solo un conflicto entre republicanos y franquistas, sino que fue el resultado de una compleja interacción de factores políticos, sociales y económicos. Preston argumenta que la negligencia de la República en materia de seguridad y en el manejo de la crisis, contribuyó significativamente al desarrollo del conflicto. Además, la falsa sensación de invencibilidad que algunos sectores de la sociedad española, especialmente entre los nacionalistas, les permitió despreciar la amenaza y producir el desencadenamiento de la guerra. La figura de Franco, emergiendo como líder del ejército, no se presenta de forma inmediata como un dictador, sino como un general con una visión pragmática y capaz de tomar decisiones difíciles en momentos de crisis.

Opinión Crítica de Las Tres Españas del 36 (2011)

«Las Tres Españas del 36» es una obra enorme y exhaustiva, que ofrece una visión profunda y matizada de la crisis española de 1936. Preston demuestra una gran habilidad para analizar los documentos primarios y para interpretar los acontecimientos desde una perspectiva histórica objetiva. El libro es una lectura obligatoria para quien quiera entender las raíces de la Guerra Civil Española. Sin embargo, su extensa extensión puede ser una desventajaja para algunos lectores.

El principal punto fuerte del libro es su profundidad analítica. Preston no se limita a relatar los eventos, sino que explora las causas subyacentes y las dinámicas de poder. Su investigación es rigurosa y se apoya en una amplia documentación. No obstante, en algunas ocasiones, puede ser un poco demasiado técnico y dependiente de la documentación. Esto puede hacer que el lectura sea un poco pesada para los no expertos en historia española.

Recomendación: Aunque extenso, «Las Tres Españas del 36» es una obra fundamental para la comprensión de la historia española del siglo XX. Se recomienda leerlo con paciencia y prestar atención a los detalles narrativos. Sería útil complementar la lectura con otros libros sobre el mismo tema, para obtener una visión más amplia y completa. La capacidad de Preston para desmitificar interpretaciones más simplistas sobre la Guerra Civil es un verdadero valor de la obra.